GALATEA nació en el año 1996 de un gesto simple y lleno de amor, la torta del primer cumpleaños de mi hija.
Ahí empezó todo. Esa pequeña búsqueda de hacer algo especial me llevo a descubrir una pasión que, sin saberlo, estaba esperando despertar.
Comencé formándome muy cerca de casa, con mi primer curso de repostería. Después siguieron otros… y otros. Estudie Pastelería, hice infinidad de capacitaciones, talleres y seminarios. Cada preparación, cada receta y cada error convertido en aprendizaje fueron dándole forma a este camino.
Durante años trabajé desde mi casa amasando sueños entre tortas y mesas dulce, en un horno familiar pero con corazón profesional.
Con el tiempo y el cariño de quienes confiaron en mis manos llegó el gran paso: abrir mi propio local. Así nació nuestro espacio: pequeño, cercano y lleno de alma, dónde cada torta cuenta una historia y tiene una parte de mí y de mis hijos.
Creo profundamente en los rituales cotidianos, en los momentos que se transforman en recuerdos, y en cómo un solo bocado puede iluminar un día entero. Me encanta acompañar celebraciones, encuentros, abrazos y pausas con algo dulce… especialmente con una torta. Las amo. Son mi forma de celebrar la vida.
